Cuentacuentos en Museo Casa Chacinera (Candelario)

“Por favor, detén el tiempo”.
Esas son las palabras que, casi con total seguridad, pronunció alguien hace muchos años en aquel lugar. Y el escuchante aceptó, imponiendo como única condición el poder visitar todos sus rincones siempre que quisiera. Sellado el acuerdo cada uno marchó por su lado; uno ascendiendo las montañas, el otro, descendiendo por la linde del río.

El veranillo había tocado a su fin y el otoño había logrado doblegarlo. Sin embargo, el calor que todos los asistentes ofrecieron fue espectacular. Enseguida se llenaron los bancos, las alfombras dispuestas en primera fila, para los que quisieran asegurarse de no perderse ningún movimiento de la cuentacuentos, y pusieron en forma todos sus sentidos. La acogida de la historia fue espectacular y recibí varios consejos para una próxima visita a Candelario.

Siempre agradeceré a Miguel Ángel y Marisa su ayuda, disposición y amabilidad a la hora de prepararlo todo, tanto en el Museo como en el pueblo. Un auténtico lujo.

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