Maestro Juan Antonio Cebrián

Un 20 de octubre de hace 9 años “La Rosa de los Vientos” comenzaba su programa como todos los sábados de madrugada. Ese fin de semana, por vicisitudes del destino, no pude escuchar el programa, ni el sábado ni el domingo. Lo que yo no supe, hasta el lunes siguiente, es que el programa no había arrancado como siempre, sino de la forma que jamás habríamos imaginado y nunca hubiésemos querido. Ese lunes, abriendo un periódico digital se me cayó el mundo al suelo cuando leí que Juan Antonio Cebrían nos había dejado. De hecho, tuve que revisar varias veces la noticia, llegando incluso a contrastarla con otros periódicos o en Google, confirmando la triste noticia.

Los que me conocen saben que nunca me ha gustado todo aquello que envuelve un fallecimiento: pésame, entierros, misas… Sin embargo, aquel día tenía que asistir a la parroquia de San Manuel y San Benito en Madrid, junto al Retiro, para darle un último adiós. Durante la misa se escuchó la maravillosa “Enchantment” de Chris Spheeris y Paul Voudouris. Jamás he llorado tanto como aquella lluviosa tarde de otoño.

A Juan Antonio le empecé a escuchar con 14 años, cuando la radio me proporcionaba un entretenimiento infinitamente mejor que la televisión. Primero con programas deportivos hasta descubrir que después llegaba “La Rosa de los Vientos” y su melodía inconfundible.
Juan Antonio me fascinó tanto por su voz como por su forma de contar cualquier temática, haciendo que el programa se convirtiera en algo constante en mi vida. En la Feria del Libro de Madrid visité los stand donde se encontraba, no solo él, sino también otros componentes del programa, a los que actualmente todavía sigo.Sin saberlo, Juan Antonio Cebrián se convirtió en uno de esos pilares básicos que hacen que una persona busque dentro de sí misma para extraer algo de luz de lo que realmente querría ser o querría hacer con su vida.

Nunca pude darle las gracias pero, espero que de alguna manera, por increíble que pueda parecer, le lleguen estas palabras.

Fuerza y Honor.

Dejar un comentario