Arte por retuits

Trabajo a cambio de publicidad

Las personas nos alimentamos de retuits. Al menos eso es lo que deben pensar algunos cuando te piden que les realices un trabajo (del tipo que sea, que nadie se libra) a cambio de retuits, “me gusta” o publicidad.

En mi caso, durante algún tiempo trabajé realizando diseño gráfico y web. En una ocasión rebajé muchísimo el precio de una página web. Al cabo de un tiempo, y después de numerosos cambios sin coste, el cliente se cabreó cuando decidí cobrarle 4€ por la manipulación de una imagen en Photoshop. Este es un buen ejemplo de vampiro: lo quiere todo rebajado y aun así no está satisfecho, así que cuando ve que no puede sacarte más sangre se enfada por una tontería y desaparece en las tinieblas de la noche.

Otro cliente solicitó los servicios de diseño gráfico a cambio de publicidad. Mientras tanto ya podría comerme yo unos buenos gajos de tiempo esperando a que llegasen.

Solamente 20 dólares

Y alguno incluso llegó a deberme algún trabajo. Pero como decían en Una historia del Bronx: “Únicamente te ha costado 20 dólares quitarte de en medio ese problema”.

Gente con clase

Últimamente oigo algunos casos donde los restaurantes son las víctimas. Algunos “influencers”  aprovechan su notoriedad en la red para implorar una invitación a un sitio donde comer a cambio de una magnífica opinión. Eso sí, si no entras en sus juegos prepárate para recibir una opinión detestable al más puro estilo Uruk-Hai.

“El Miyagi Sushi & Cocktail Bar consigue demostrar que una bloguera miente en su crítica negativa por no comer gratis”. (clic para leer la noticia completa).

La importancia del respeto mutuo

Por lo que sea no sé dibujar y nunca he pasado del nivel principiante. Por ese motivo, en 2014 requerí de una ilustradora para poder llevar a cabo un libro. Le mostré la historia, le gustó y el proyecto siguió adelante. Yo le pregunté cuál era su protocolo de actuación. Le dije incluso que si quería que abonase una parte, o la mitad (o el porcentaje que quisiera) del proyecto, que por mí no había problema. Al final todo salió genial y es de los mejores tratos que he tenido nunca con alguien.

Con total seguridad, en un futuro nada lejano, volveré a necesitar a un ilustrador o una ilustradora para que me ayude a dar vida a más proyectos. Todas las personas que se dedican a algo han dedicado dinero, tiempo, esfuerzo y muchos sacrificios para estar ahí. Es terrible tener que recordar a los caraduras que las cosas no salen del bolsillo de Doraemon, como por arte de magia, y que todo tiene un gran curro.

Por mi parte (y permíteme echarme unas flores, que si no ¿quién lo va a hacer?), jamás se me pasaría por la cabeza ratear un precio, procurar una rebaja o pedir algo regalado. Cualquiera que me conozca sabe de lo que hablo.

Lo único que queda es que los que estamos en el lado correcto sigamos defendiendo nuestra forma de trabajar, nuestro trabajo y el trabajo de los demás.

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