¿Fin? Pues un poco sí

Terminar de escribir un cuento rayando el final del año solo puede ser fruto de la casualidad (o de lo que sea que rige estas uniones en el tiempo).

Lo curioso de este cuento no es el argumento, ni los personajes, ni mucho menos su final. Hace poco se lo contaba a un amigo: el cuento me llegó en un sueño.

En serio. Sé que no es algo fuera de lo común que la inspiración asome de forma onírica. De hecho yo sueño mucho. Incluso en años anteriores podría decir que llegaba a confundirme demasiado con la realidad mientras dormía. Sin embargo, es la primera vez que me ha pasado que mientras duermo sueño una historia tan clara, con tanto detalle, como si me fuese ofrecida o lanzada.

¿Y eso de que nada más despertarte se ha olvidado todo lo soñado hace un minuto? Pues contra todo pronóstico me dio tiempo a levantarme, encender el ordenador y escribir durante un buen rato el argumento completo. Claro que después le fui añadiendo el contenido en sí, pero la caja donde meterlo me fue dada tal cual.

Espero poder dártelo a conocer pronto y que puedas decirme si el sueño mereció la pena o realmente debí abrir los ojos mucho antes.

Mientras tanto voy a ponerme elegante que ya veo a lo lejos llegar el 2018.

Que todas las cosas que queramos realizar abandonen el sueño para poder vivirlas y sentirlas en la realidad.

¡¡FELIZ 2018!!

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